DINERO GRATIS
En los años 30, en plena recesión económica por la crisis del 29, un gran stock material se acumula en los almacenes. Para darle salida, surge la idea de rebajar el precio a final de temporada, estrategia que resulta un éxito. Es así como se vislumbra el JUEGO DE PRECIOS como una de las tácticas comerciales más efectivas en occidente, y es así como se acaba normalizando.
2x1, 3x2, rebajas, descuentos, promociones… todo tipo de ofertas invaden los aparadores y el interior de las tiendas que frecuentamos, especialmente las de ropa. Debido a la importancia que el valor económico de las cosas ocupa en nuestra sociedad, caemos en el juego de asociar OFERTA con OPORTUNIDAD y acabamos comprando de forma impulsiva.
Quizás saldría a cuenta preguntarse si pagar 1, 2 ó 3 euros de más o de menos marca una diferencia significativa.
Quizás saldría a cuenta preguntarse si el tomar el valor económico como criterio último no nos acaba distrayendo de pensar en aquello realmente importante.
Quizás saldría a cuenta preguntarse si las compras innecesarias o disfuncionales no son las que a la larga acaban suponiendo la verdadera pérdida de dinero.
Quizás lo que más saldría a cuenta sería preguntarse si sale a cuenta el pensar si sale a cuenta.
DINERO GRATIS
En los años 30, en plena recesión económica por la crisis del 29, un gran stock material se acumula en los almacenes. Para darle salida, surge la idea de rebajar el precio a final de temporada, estrategia que resulta un éxito. Es así como se vislumbra el JUEGO DE PRECIOS como una de las tácticas comerciales más efectivas en occidente, y es así como se acaba normalizando.
2x1, 3x2, rebajas, descuentos, promociones… todo tipo de ofertas invaden los aparadores y el interior de las tiendas que frecuentamos, especialmente las de ropa. Debido a la importancia que el valor económico de las cosas ocupa en nuestra sociedad, caemos en el juego de asociar OFERTA con OPORTUNIDAD y acabamos comprando de forma impulsiva.
Quizás saldría a cuenta preguntarse si pagar 1, 2 ó 3 euros de más o de menos marca una diferencia significativa.
Quizás saldría a cuenta preguntarse si el tomar el valor económico como criterio último no nos acaba distrayendo de pensar en aquello realmente importante.
Quizás saldría a cuenta preguntarse si las compras innecesarias o disfuncionales no son las que a la larga acaban suponiendo la verdadera pérdida de dinero.
Quizás lo que más saldría a cuenta sería preguntarse si sale a cuenta el pensar si sale a cuenta.
VALOR PERSONAL POR
ENCIMA DEL ECONÓMICO
Vestidures es un proyecto in-progress que
cuestiona el sistema de la moda y busca
formas alternativas de vivirla.