GANGA STYLE

Con la asentación de la sociedad de consumo, el comprar deja de ser un acto llevado a cabo por necesidad para convertirse en una actividad de placer, lo que popularmente se conoce como "ir de compras" o SHOPPING. Desde sus inicios hasta hoy, los mass media, no solo los informativos sino también los de ficción, han sido los encargados de vender y promover esa idea de la compra como experiencia, convirtiéndola en una de las actividades de ocio por excelencia de nuestra sociedad.

Pero no solo el imaginario creado por los mass media es lo que nos induce al SHOPPING. Las grandes tiendas y marcas hacen grandes inversiones en diseño y marketing para lograr seducir al consumidor. De ese modo, luces, música, olores, distribución… todo se pre-dispone para llevarnos al llamado "estado de magia". En un ambiente de euforia, tentación y proximidad, nos dejamos llevar por las emociones y acabamos comprando de forma impulsiva.

Al parecer, la compra como adquisición de un producto, sea o no sea éste necesario, supone a nivel psicológico una pequeña dosis de satisfacción instantánea. Ahora bien, más allá de la pérdida de dinero y la acumulación de ropa que acaba originando la compra impulsiva como hábito, cabría prestar atención a cuánto nos dura tal satisfacción y plantearnos qué nos aporta… o si nos aporta.

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Con la asentación de la sociedad de consumo, el comprar deja de ser un acto llevado a cabo por necesidad para convertirse en una actividad de placer, lo que popularmente se conoce como "ir de compras" o SHOPPING. Desde sus inicios hasta hoy, los mass media, no solo los informativos sino también los de ficción, han sido los encargados de vender y promover esa idea de la compra como experiencia, convirtiéndola en una de las actividades de ocio por excelencia de nuestra sociedad.

Pero no solo el imaginario creado por los mass media es lo que nos induce al SHOPPING. Las grandes tiendas y marcas hacen grandes inversiones en diseño y marketing para lograr seducir al consumidor. De ese modo, luces, música, olores, distribución… todo se pre-dispone para llevarnos al llamado "estado de magia". En un ambiente de euforia, tentación y proximidad, nos dejamos llevar por las emociones y acabamos comprando de forma impulsiva.

Al parecer, la compra como adquisición de un producto, sea o no sea éste necesario, supone a nivel psicológico una pequeña dosis de satisfacción instantánea. Ahora bien, más allá de la pérdida de dinero y la acumulación de ropa que acaba originando la compra impulsiva como hábito, cabría prestar atención a cuánto nos dura tal satisfacción y plantearnos qué nos aporta… o si nos aporta.

PELIGRO ALIENACIÓN EN
ESPACIOS DE CONSUMO

Vestidures es un proyecto in-progress que
cuestiona el sistema de la moda y busca
formas alternativas de vivirla.

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